Balanceando el 2016

Embelesada con ese suave canturreo de los pájaros que circundan la arbolada frente al hogar familiar, me dispongo a realizar la última mirada a este ya casi extinto, 2016. Un hábito que deberíamos practicar anualmente y que permite analizar aciertos y errores para seguir prosperando en el 2017.

2016, año que comenzó con nuevas ilusiones y mucha estabilidad. Siempre pensé que cuando hay demasiada estabilidad algo debe mutar, por ello ansiaba una renovación, una salida de mi zona de confort, una nueva oportunidad de proponerme nuevos retos, hacer nuevas amistades, cambiar de trabajo y de lugar de residencia. Fueron varias semanas las que me mantuvieron en jaque, hasta que, en el momento menos esperado- y sí, también el menos deseado-, recibí aquella llamada que desestabilizó mi pequeño mundo. Tras ella, un choque de sensaciones que entremezclaban exaltación y abatimiento, plenitud y desazón. De un lado, entusiasmo por la novedad, ese alivio cuando logras uno de tus grandes sueños, trabajar para lo que tanto tiempo invertiste preparándote; de otro lado, no podía evitar sentir una profunda zozobra al dejar «relativamente lejos» a mis seres queridos, mi casa, trabajo, etc. Pero ya se sabe que» los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida. No es el fin del mundo. Es el inicio de uno nuevo«.

Con este proverbio me lancé a esta nueva aventura que inicialmente debía tener una duración de dos semanas y acabó convirtiéndose en casi cinco meses, meses que empezaron a dar rumbo a mi vida.

De aquella experiencia atesoro haber tenido la oportunidad de conocer mejor a familiares que vivían cerca de mi nuevo enclave, de valorar aquellas pequeñas cosas del día a día, aprender que la planificación  en las aulas se secunda cuando las necesidades del alumnado exigen más humanidad, más realidad, que encuentren una razón o varias por las cuales quieren permanecer en clase. Aprendí que el error es necesario y positivo y que, mi camino solo acaba de comenzar en la enseñanza. A nivel personal, me llevé a alguna amistad y vivencias inolvidables.

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Sin ser consciente del tópico «tempus fugit«, comenzaba mi primer verano alejada del mundo acuático, teniendo tiempo para viajar, pasar más tiempo con la gente que quería y aprovechar todas las oportunidades que se me brindasen, de modo que fui coleccionando recuerdos en conciertos, viajes a paraísos naturales, momentos con antiguas y nuevas amistades y familia y tiempo, tiempo para conocer mejor mi entorno, para entender lo dichosa que era.

Septiembre, ese mes siempre convulso en mi vida. Nuevamente todo da un vuelco, mes de vicisitudes a nivel personal y laboral. Giros que dejan hasta al más fuerte mareado de tanta inestabilidad. Batallas contra el sueño,jornadas interminables en tren, coche o bus, improvisación de primeras clases, agotamiento mental y físico. Pero no todo fueron desdichas, conocí la bondad con gente encantadora dispuesta a tenderte la mano sin conocerte de nada, conocí a gente que vivía una odisea como yo  en aquellos días y lo más importante, me conocí mejor a mí misma. Supe que por muchas tempestades que me sobrevengan, sabré salir adelante.

Asimismo, he aprendido que:»no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista» (como diría mi madre), que «nunca te duermas sin un sueño y te levantes sin un motivo«y que «no hay tiempo para el pasado cuando el futuro tiene mejores oportunidades«.

No puedo olvidar pronunciar la palabra más mágica de nuestro idioma;  GRACIAS a todas aquellas personas que han formado parte de este año, tanto a los que están cerca, como a los que por diversas razones no lo están, pues gracias a todos vosotros, he crecido, he disfrutado y he aprendido valiosas lecciones que no cabrían en un libro y mucho menos en un blog.

Finalmente, GRACIAS DE CORAZÓN  a todas aquellas personas que tuvieron tiempo de visitar este blog, de escribirme en privado brindándome grandes consejos y animándome a que siguiera cultivando esta nueva faceta. Para todos vosotros que formáis parte de mi destino, aquí os dejo con un fragmento de la obra «Sobre héroes y tumbas«de Ernesto Sábato:

(…)“No hay casualidades sino destinos. No se encuentra sino lo que se busca, y se busca lo que en cierto modo está escondido en lo más profundo y oscuro de nuestro corazón. Porque si no, ¿cómo el encuentro con una misma persona no produce en dos seres los mismos resultados? ¿Por qué a uno el encuentro con un revolucionario lo lleva a la revolución y al otro lo deja indiferente? Razón por la cual parece como que uno termina por encontrarse al final con las personas que debe encontrar, quedando así la casualidad reducida a límites muy modestos. De modo que esos encuentros que en la vida de cada uno nos parecen asombrosos, no son otra cosa que la consecuencia de esas fuerzas desconocidas que nos aproximan a través de la multitud indiferente, como las limaduras de hierro se orientan a distancia hasta los polos de un poderoso imán; movimientos; movimientos que constituirían motivo de asombro para las limaduras si tuviesen alguna conciencia de sus actos sin alcanzar a tener, empero, un conocimiento pleno y total de la realidad. Así, marchamos un poco sonámbulos, hacia los seres que de algún modo son desde el comienzo nuestros destinatarios.

¡Feliz año nuevo 2017!

¡Me marcho y nos vemos el año que viene Leyendo Nuevos Secretos por Compartir!

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10 comentarios sobre “Balanceando el 2016

  1. Me ha encantado coincidir contigo en esas andanzas de 2016 que cuentas con tanta pasión! Ánimo y ya sabes que aunque estés lejos de casa puedes contar con mi apoyo y ayuda! Me gusta mucho el blog!

    Un superabrazo!

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