Regala tu tiempo

Una tarde pre-navideña cualquiera, decido pasear por el centro de la ciudad, contemplo absorta el ambiente navideño; sus luces de mil colores, el caga tió un tronco, convertido en personaje mitológico de Navidad en Cataluña al cual se empieza a dar de comer cada noche a partir del puente de diciembre y se tapa con una manta para que no pase frío.

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Se le alimenta hasta la Nochebuena, y entonces el tió, golpeado con bastones por los niños mientras entonan la típica canción, «cagará» regalos para todos-. Esta tradición supone para mí una auténtica novedad, primeramente porque nunca había visto algo similar y después porque pensé que no se practicaba actualmente.

Continúo mi paseo invadida por ese color rojo presente en cada rincón y en cada tienda, observo los adornos de las calles  y, especialmente, la música que embriaga el ambiente esparcida por el hilo musical instalado en las calles al son de múltiples villancicos como » All I want for Christmas is you» que revierten tu estado de ánimo a esa constante sensación de felicidad.

Pero si examinamos otros detalles, la publicidad se lleva el premio gordo. Eslóganes embaucadores intentan persuadir a los consumidores de compras innecesarias, sirviéndose-claro está- del factor emocional.

Este aspecto se intensifica si se trata del medio de comunicación por excelencia, la televisión. ¿Quién no recuerda  el más que archiconocido anuncio de la marca El Almendro con esa canción tan tierna al  tiempo que emocional ? ¿o la campaña de Loterías y Apuestas del Estado, con su emblema, el calvo de navidad, sustituido hace unos años por desafíos mayores? Cada uno dentro de su espacio pretende mostrar el lado más humano de las personas, fortalecer en estos días esos mensajes que invitan a ser mejor para con los demás, que recuerda a esos reencuentros que se suceden año tras año en cada familia.

Continúo el análisis pormenorizando en los detalles y si nos situamos en el año 2016, cabe destacar la campaña de un eslogan reiterativo, » Regala tiempo«, una pudiera pensar que este se refiere a tu propio tiempo con los demás, pero nada más lejos de la realidad, se trata de la venta de electrodomésticos: aspiradoras automáticas, robots de cocina u otros utensilios que suponen invertir menos tiempo en las labores domésticas.

De otro lado, invertimos muchas horas en elucubrar cuál será el mejor regalo para tal o cual persona, sin embargo no le concedemos la importancia que merece a pensar que lo mejor que podemos regalar de nosotros mismos hacia los demás es nuestro tiempo, pues es algo que no regresa.

Dejemos de lado las redes sociales, what’s app, etc y descolguemos el teléfono para realizar una llamada a aquellas personas que tenemos lejos, visitemos por sorpresa a amistades y familia, cantemos villancicos con la guitarra y las panderetas, recuperemos un poco las viejas tradiciones.

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Todavía recuerdo cuando era una niña la recepción de las postales navideñas, esas cartas que llenaban los buzones inundando la Navidad de los mejores deseos, sabiendo que detrás de aquellos escritos había personas que empleaban un tiempo en comprar las postales, escribirlas y molestarse en lanzarlas al buzón de correos más cercano. Esta es una de las tradiciones que en mi caso mantienen viva la emoción de estos días y que practico con mis amistades y familia anualmente. La realidad actual se torna diferente, vídeos y miles de postales online que quedan en un buzón virtual y, en muchos casos, no llegan a abrirse nunca o si se abren tiene un efecto efímero sobre el receptor, por tanto, se desvirtúa su valor.

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No podemos olvidar el reencuentro con los seres queridos con los que hace meses o en ocasiones años que no tienes la suerte de compartir mesa y mantel y esos recuerdos de anécdotas inolvidables, « los 22 de diciembre desayunando minchos o tortitas con chocolate al tiempo que de fondo resuenan los niños de San Ildefonso cantando los números de la Lotería de Navidad«, «las fotos en escalera de primos por orden de nacimiento», » los brindis deseando que el nuevo año sea igual o mejor que el anterior» o » las películas que siempre comenzamos a ver  en familia y nunca terminamos«…

Por ello, en este diciembre que ya se va consumiendo, valoremos que estos días no importan los regalos, menos el color de nuestra vestimenta, tampoco el lugar, pero sí la compañía, ya que este sí que es el mejor regalo, encontrar tiempo para ver a familiares y amigos que no tenemos la ocasión de ver habitualmente, retomar el contacto con gente que hace tiempo no vemos o escuchamos, poner toda tu atención en las novedades de tus interlocutores, compartir vivencias y seguir sumando páginas al libro de nuestra vida, para que al finalizar nuestras páginas, estas rebosen de emociones, enseñanzas y aprendizajes y no queden hojas vacías.

P.D: os dejo con los dos anuncios publicitarios más emotivos para mí en los últimos años y que consiguen emocionarme no importa las veces que los visualice.

https://www.youtube.com/watch?v=-sNBUKrqHWI

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