(Des)humanizándonos

Es frecuente en el pasar de las décadas que los métodos de comunicación humanoides hayan cambiado, mas no es justificable en lo que nos estamos convirtiendo, personas que cuelgan toda su vida privada en un supuesto muro ficticio: fotos, mensajes, música que muestran ese aparente estado de felicidad constante que reverbera de cada uno de nosotros. Ese querer ser los más originales, los más innovadores, los más críticos... Esta vorágine de querer agradar constantemente a conocidos y extraños se está convirtiendo en una adicción.

Hablando con algunas amistades sobre este tema coincidimos en que esa sobre exposición a la que nos sometemos de motu propio tiene sus consecuencias y esconde un problema mucho más grave de lo que imaginamos, se denomina soledad.

TOLERANCIA-FRUSTRACIÓN

Buscamos mostrar que somos personas influyentes, con miles de actividades novedosas, con una vida idílica, cuando en la realidad nadie escapa a los problemas, pero debido a veces a ese querer guardar las apariencias, nos empeñamos en desmontar, en no mostrar que somos frágiles, que necesitamos ayuda, que sentimos y que tenemos nuestros días fantásticos, sí, pero también otros no tan fantásticos y que cada uno de ellos nos hace que seamos la persona que somos hoy día. Ese juego de experiencias contradictorias son los que hacen que maduremos, aprendamos, evolucionemos.

Si extrapolamos esta sobreexposición  a la vida de millones de adolescentes, la alambicada red de redes consigue aislar a nuestros pupilos a niveles desorbitados. El famoso vídeojuego Fortnite al que dedican de lejos mucho más tiempo que a amigos o familiares se ha convertido en un pasatiempo peligroso, en primer orden porque obecede a comportamientos agresivos y favorece la competitividad, la individualidad y todas esas -idades de las que terroríficamente huyo.

descarga (2)

La pasada semana leía un artículo de un periódico digital ( El País) que alertaba ya del consumo en demasía de la televisión por cable ( el ya afamado Netflix, HBO…), las redes sociales y los vídeojuegos, de modo que todo ese tiempo invertido ahí no se está compartiendo con gente real que tenemos a nuestro alrededor. Las preferencias están cambiando.

De otro lado, ¿ quién no vio la pasada temporada navideña el anuncio viral de Crema Ruavieja con el lema: Tenemos que vernos más? Esa bebida que nos anuncia el tiempo que nos queda que compartir con nuestros amigos y familiares más cercanos, que nos hace despertar del letargo en el que estamos sumidos debido a las muchas ocupaciones que pueblan nuestros días de actividades y tareas y nos impiden compartir tiempo con aquellos que más nos importan. Anuncio lacrimógeno que consigue hacer reflexionar que hay que reducir el ritmo frenético diario y sacar tiempo para compartir mesa y mantel con los nuestros y priorizar el factor humano sobre la máquina, que si bien facilita el contacto entre personas que no pueden verse a menudo, de otra parte, distancia al creer que compartiendo unos pocos caracteres, ya mantienes el contacto con esa persona, pues puedes desconocer completamente las experiencias que acaecen a tus contactos más cercanos creyendo que ya sabes lo suficiente sobre ellos y justificándonos a nosotros mismos que estamos haciendo lo correcto, en lugar de favorecer el contacto personal y el que, a día de hoy, nos justifica nuestro estado social.

Me pregunto:

¿ Es este el futuro que nos espera?¿ Cómo abordar las carencias afectivas que se manifiestan en niños y mayores? ¿ Dónde se encuentra el equilibrio entre lo que somos realmente y lo que proyectamos ser? ¿ Qué nos lleva a compartir en redes con desconocidos y amigos nuestra vida privada y esa tendencia a la idealización de una vida perfecta?

Con mis mejores deseos, Feliz año 2020 a todo el mundo y que este sea el año en que torne a publicar las más de 20 entradas que no me he atrevido a hacer hasta ahora.

IMG-20181209-WA0035