Caminante no hay camino…

¿Cómo comenzar este blog? Quizás es un buen momento para presentarme, joven profesora que empieza su camino en el mundo de la enseñanza, un mundo en el que recibes tanto como das, nuevas andanzas para hacer que mis estudiantes no solo aprendan una serie de herramientas imprescindibles para la escritura, sino también grandes aprendizajes para la vida.

Actualmente, el profesorado nos encontramos en un difícil sendero en el mundo de la docencia, pues el mundo tecnológico ha invadido nuestras aulas y a nuestros estudiantes y el planteamiento- si quieres conectar con ellos y que haya un proceso de retroalimentación- se torna más complicado. ¿Cómo lograr captar la atención de cada uno de los adolescentes que llega al aula con unas expectativas diferentes? ¿ Cómo hacerles saber que muchas de esas cosas que ellos ven como un rollo, serán en un futuro próximo elementos imprescindibles para cualquiera de los destinos que elijan? Todas estas preguntas invaden mi mente, especialmente mientras preparo mis clases. En ocasiones, me resulta más sencillo trasladarme a mi adolescencia y recordar qué aprendí en las aulas, por qué he retenido a pesar del paso del tiempo aquellas enseñanzas y cuáles fueron las claves para que ahora recuerde a ciertos profesores con cariño y cierta nostalgia.

Siento que no hay un camino único para llegar hasta estas respuestas y que cada día vamos aprendiendo un poquito más cómo llegar a ellos, plantearles temas, debates o situaciones que podrían encontrarse en su vida real. Ahí es donde entra el aprendizaje significativo, es decir, intentar enlazar unos contenidos curriculares con situaciones de su vida cotidiana donde puedan encontrar esos contenidos o aproximarse lo más posible a estos.

Para días como estos, en los que se plantean estas disyuntivas y algunas otras, no puedo evitar recordar el famoso poema de Antonio Machado que nos recuerda que hemos de construir la senda de nuestro propio camino con cada uno de nuestros pasos. Aquí va:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Nuestro gran Serrat también se atrevió a versionar a Machado, el que también nos recuerda que se ha de ser humilde siempre para poder avanzar. No olvidemos nunca esta gran lección.

https://www.youtube.com/watch?v=2DA3pRht2MA

 

 

 

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